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Real Madrid gana la Champions League 2017

Comienzo del partido de la final de futbol de la Champions League 2017 entre el Real Madrid y la Juventus.

La Juve empezaba a ceder. Su repliegue no era simple solidaridad. Los extremos incordiaban, mas era la línea de medio la que parecía sellada con silicona. Mandzukic y Alves salían a por los laterales, de forma que la alineación quedaba para la bajada de los interiores. Modric y Kroos tenían que descender mucho. Fue Modric el que primero intervino, si bien de modo algo inconstante. La participación de Kroos iba a ser esencial en el tanto del equipo blanco. En esos minutos, al cuarto de hora, el Madrid se rehace, recobra el pulso, se quiere meter en el partido de futbol desde la iniciativa de sus 2 motores en la media. Tenía inconvenientes Casemiro, al que prácticamente le sacan una amarilla que hubiese sido un problema y bastante decisivo en la resolución del encuentro.

En el min diecinueve llegó el tanto del Madrid, y vino de la iniciativa de Kroos. El de la capital española lo vió con bastante claridad cuando la Juve se dejaba algo en el ataque. Lo aprovechó bien. Dybala perdió un balón y Kroos lo condujo con una desacostubrada diagonal de campo a campo, se apoyó en Benzema, tocó Cristiano, abrió a Carvajal en una jugada perfecta y muy, muy rápida, y remató exactamente el mismo Cristiano. Tantos en 3 finales de Champions.
La Juventus acusó poco el golpe. Daba la sensación de que iba a irse del partido, mas se sujetó y siguió presionando. Higuaín padecía entre Casemiro y un Ramos espléndido, mas hubieron unos minutos extraños.
La Juve atacó y Real se bastaba con recuperar la posesión fácilmente. Los centrales estaban bien, mas el equipo se aculó y al salir a la contra pareció partirse prontísimo. La defensa tan atrás parecía un peligro, y no dejó de ser una carrera más para este Real que sube y baja como las mareas.

La Juve prosiguió llegando muy simple al área y en el veintiseis empató con una jugada por su izquierda. El centro lo cedió Higuaín a Mandzukic para una acción excelente: control de espaldas y chilena, una jugada impresionante. Carvajal era poca oposición para el gigante.

El Madrid padecía por esa banda. No solo por sus contrariedades para supervisar a Mandzukic, incuso para superarlo en ataque, sino más bien pues al proseguirlo aclaraba las subidas de Sandro, muy mal perseguido por la media. Esa zona fue un coladero esos minutos. Khedira asimismo pisaba por ahí, se descolgaba inteligentemente con la fijeza de un Pjanic estupendo. El la villa de Madrid procuraba a Barzagli. Su situación de lateral era una de las pocas debilidades italianas en esos minutos.
Como se intuía, el partido se decantaba por Marcelo. Es un termómetro. Estaba fallón, inquieto, superado por Alves. Por la otra banda, Mandzukic dominaba despóticamente sobre una franja enorme del campo.
Acabó la primera parte con el balón en poder del la villa de Madrid, mas entonces la Juve se ordenaba. Se replegaba y en vez de sufrir parecía rencontrar una cierta calma. Se reiniciaba defendiendo en su campo.

La segunda trajo unos minutos de inseguridad, por ver si el equipo de la capital de España se metía en el partido. Hubo faltas: Isco, Kroos con tarjeta… Fricciones que indicaban la subida de temperatura en el bernabeu. Chutó Modric de lejísimos y estrenó a Buffon. El la capital de España había subido su intensidad, Isco se encorajinó a caracoleos, tomó la iniciativa.
Marcelo centró un balón con riesgo en el min cincuenta y siete. Su aparición era otra señal. Al final fue Isco, sobre todo, al lado del coraje del conjunto, el que impuso al la villa de Madrid en ese rato. El que le acabó de instalar en la final.
Entre las 2 líneas bianconeras se metió Isco como un rayo, medrando concéntricamente. Un cuerpo extraño, diferente, en la organización italiana. Elevó el balón el del Real entonces y Casemiro chutó un rechace desde muy lejos, dio en Khedira y llegó el 1-dos. Golazo que ya le marcó al Nápoles.

Después, con el ánimo que llevaban, no se pudieron resistir, llegó el tercero. La asolagación. Superioridad por la derecha, con Modric hasta la línea de fondo, centro y remate de Cristiano, puntualísimo, delante de Bonucci y el resto. La Juve encajaba exactamente los mismos tantos que había recibido en toda la competición.
Allegri movió un pobre banquillo, mas nada podía hacer ya. Era irremontable. El Milán de Sacchi padecía, no bailaba con olés en las finales.

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